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El lugar y la mirada

J. F

J. F

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A través del espejo (Michel Foucault)

A través del espejo (Michel Foucault)

“El espejo es una utopía, porque es un lugar sin lugar. En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me peermite mirarme allá donde estoy ausente: utopía del espejo. Pero es igualmente una heterotopía, en la medida en que el espejo existe y tiene, sobre el lugar que ocupo, una especie de efecto de retorno; a partir del espejo me descubro ausente en el lugar en que estoy, puesto que me veo allá. A partir de esta mirada que de alguna manera recae sobre mí, del fondo de este espacio virtual que está del otro lado, vuelvo sobre mí y empiezo a reconstituirme allí donde estoy”.
imagen: Gilles Deleuze

Atelier Manassé (1930)

Atelier Manassé (1930)

H. B

H. B

San Francisco, 1906, poco antes del terremoto

G. B

G. B

Lázaro

Lázaro

1

Al nomás pisar el umbral de luz eterna
Que te ciega, ya no eres tú, tienes en ti
La misma eternidad que el primer hombre
Que pisó la Eternidad

Oh, Madre lujuriosa, oh Madre suma,
Oh, lis de luz finísima feliz,
Oh, marrana putísima que hozas
Los supremos carates de la espuma.

2

Nos dormimos y seguimos de largo
O despertamos
Alguna vez seguiremos dormidos caminando
Sin saber que estamos dormidos
Sin saber que caminamos
Sin saber que despertamos.

          (fragmento)

  Luis Cardoza y Aragón

M. K

M. K

Brindis fúnebre (Stéphane Mallarmé)

Brindis fúnebre (Stéphane Mallarmé)

 

a Théophile Gautier

Oh tú, de nuestra dicha el emblema fatal!

¡Salud de la demencia y pálida libación,

No a la esperanza mágica del corredor ofrezco

La hueca copa en que, áureo monstruo sufre!

Tu aparición no habrá de serme suficiente:

Yo mismo te he guardado en un lugar de pórfiro.

El rito de las manos es apagar la antorcha

Contra el pesado hierro de la fúnebre losa:

Y apenas ignoramos que a nuestra fiesta vienes

Porque es fácil cantar la ausencia del poeta

Que este bello sepulcro encierra toda entera.

Si no es más que la gloria ardiente del oficio

Llegada la hora común y vil de la ceniza

Orgullosa descienda por el claro orificio

Y tome hacia los fuegos del puro sol mortal!

 

Magnífico, total y solitario, así

Tiembla ante el falso orgullo de los hombres.

Esta turba mezquina ya lo anuncia: que somos

La triste opacidad de nuestro espectro futuro.

Mas desprecié el lúcido horror de una lágrima

Blasón de duelo que orna el vano muro

Cuando sordo a mi sacro verso que no lo alarma,

Uno de esos paseantes, ciego, impasible y mudo,

El huésped de su vago sudario, en el héroe

Virginal de la póstuma espera se transmuta.

Vasto abismo traído en la masa de bruma

Por el viento irascible de sus palabras tácitas,

La nada había abolido a este hombre hace mucho:

«Recuerdo de horizontes ¿qué es, oh tú, la Tierra?»

Clama el sueño y, voz de alterada claridad,

Todo el espacio juega con el grito « ¡No sé! »

 

Al pasar el Maestro, con su mirar profundo

Del edén apacigua la inquieta maravilla

Cuyo espasmo final sólo en su voz aviva

Para el Lirio y la Rosa el misterio de un nombre.

¿De todo este destino queda algo todavía?

Olvidad, oh vosotros, creencia tan sombría.

El genio, espléndido y eterno, no arroja sombra alguna.

¡Yo, atento a vuestras ansias quiero volver a ver

Al que desvanecido ayer en la tarea

Ideal que nos imponen los jardines del astro,

Sobrevive para el honor del tranquilo desastre

Una agitación solemne por los aires

De palabras, púrpura ebria y clarísimo cáliz

Que, lluvia y diamante, la mirada diáfana

Posada entre las flores sin marchitar ninguna

Aísla entre la hora y la alborada!

 

Es el único sitio entre estos bosquecillos

Donde el poeta puro con gesto humilde y amplio

Impide el paso al sueño, enemigo de su arte:

Para que en la mañana de su reposo altivo,

Cuando la antigua muerte sea como para

Gautier No abrir ya más los ojos sagrados y callar

Suda, de la avenida tributario ornamento,

El sólido sepulcro que guarda lo que turba

El avaro silencio y la masiva noche.

(versión: Salvador Elizondo)

Moscú, 1908

Una manera de mirar (Susan Sontag)

Una manera de mirar (Susan Sontag)

 

1. La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma.

2. Es la manera ineludiblemente "moderna" de mirar: predispuesta en favor de los proyectos de descubrimiento e innovación.

3. Esta manera de mirar, que tiene ya una dilatada historia, conforma lo que buscamos y estamos habituados a notar en las fotografías.

4. La manera de mirar moderna es ver fragmentos. Se tiene la impresión de que la realidad es en esencia ilimitada y el conocimiento no tiene fin. De ello se sigue que todos los límites, todas las ideas unificadoras han de ser engañosas, demagógicas; en el mejor de los casos, provisionales; casi siempre, y a la larga, falsas. Mirar la realidad a la luz de determinadas ideas unificadoras tiene la ventaja innegable de dar contorno y forma a nuestras vivencias. Pero también -así nos instruye la manera de mirar moderna- niega la diversidad y la complejidad infinitas de lo real. Por lo tanto reprime nuestra energía, nuestro derecho, en efecto, a refundar lo que deseamos refundar: nuestra sociedad o nosotros mismos. Lo que libera, se nos dice, es notar cada vez más cosas.

5. En una sociedad moderna las imágenes realizadas por las cámaras son la entrada principal a realidades de las que no tenemos vivencia directa. Y se espera que recibamos y registremos una cantidad ilimitada de imágenes acerca de lo que no vivimos directamente. La cámara define lo que permitimos que sea "real"; y sin cesar ensancha los límites de lo real. Se admira a los fotógrafos sobre todo si revelan verdades ocultas de sí mismos o conflictos sociales no cubiertos del todo en sociedades próximas y distantes de donde vive el espectador.

6. En la manera de conocer moderna, debe haber imágenes para que algo se convierta en "real". Las fotografías identifican acontecimientos. Las fotografías les confieren importancia a los acontecimientos y los vuelven memorables. Para que una guerra, una atrocidad, una epidemia o un denominado desastre natural sean tema de interés más amplio, han de llegar a la gente por medio de los diversos sistemas (de la televisión e internet a los periódicos y revistas) que difunden las imágenes fotográficas entre millones de personas.

7. En la manera de mirar moderna, la realidad es sobre todo apariencia, la cual resulta siempre cambiante. Una fotografía registra lo aparente. El registro de la fotografía es el registro del cambio, de la destrucción del pasado. Puesto que somos modernos (y si tenemos la costumbre de ver fotografías somos, por definición, modernos), sabemos que las identidades son construcciones. La única realidad irrefutable -y nuestro mejor indicio de identidad- es cómo aparece la gente.

8. Una fotografía es un fragmento: un vislumbre. Acopiamos vislumbres, fragmentos. Todos almacenamos mentalmente cientos de imágenes fotográficas, dispuestas para la recuperación instantánea. Todas las fotografías aspiran a la condición de ser memorables; es decir, inolvidables.

9. Según la perspectiva que nos define como modernos, hay un número infinito de detalles. Las fotografías son detalles. Por lo tanto, las fotografías se parecen a la vida. Ser moderno es vivir hechizado por la salvaje autonomía del detalle.

10. Conocer es, sobre todo, reconocer. El reconocimiento es la modalidad del conocimiento que ahora se identifica con el arte. Las fotografías de las crueldades e injusticias terribles que afligen a la mayoría de las personas en el mundo parecen decirnos -a nosotros, que somos privilegiados y estamos más o menos a salvo- que deberíamos sublevarnos, que deberíamos desear que algo se hiciera para evitar esos horrores. Hay, además, otras fotografías que parecen reclamar un tipo de atención distinto. Para este conjunto de obras en curso, la fotografía no es una suerte de agitación social o moral, cuya meta sea incitar a que sintamos algo y actuemos, sino una empresa de notación. Observamos, tomamos nota, reconocemos. Ésta es una manera más fría de mirar. La manera de mirar es lo que identificamos como arte.

11. La obra de los mejores fotógrafos comprometidos socialmente es a menudo condenada si se parece demasiado al arte. Y a la fotografía tenida por arte se le puede condenar de modo paralelo: marchita la emoción que nos llevaría a preocuparnos. Nos muestra acontecimientos y circunstancias que acaso deploremos y nos pide que mantengamos distancia. Nos puede mostrar algo en verdad horripilante y ser una prueba de lo que es capaz de tolerar nuestra mirada y que se supone que debemos aceptar. O a menudo simplemente nos invita -y esto es cierto en casi toda la fotografía contemporánea más brillante- a fijar la vista en la banalidad. Fijar la vista en la banalidad y también paladearla, recurriendo precisamente a los mismos hábitos de la ironía que se afirman mediante la surrealista yuxtaposición de consabidas fotografías en las exposiciones y libros más refinados.

12. La fotografía -insuperable modalidad del viaje, del turismo- es el principal medio moderno de ampliación del mundo. En cuanto rama del arte, la empresa fotográfica que hace más amplio el mundo tiende a especializarse en temas al parecer provocadores, transgresores. La fotografía puede estar diciéndonos: esto también existe. Y eso. Y aquello. (Y todo es "humano".) Pero ¿qué hemos de hacer con este conocimiento, si acaso es un conocimiento, digamos, del ser, de la anormalidad, de mundos marginados, clandestinos?

13. Llámese conocimiento, llámese reconocimiento; de algo podemos estar seguros acerca de esta modalidad, singularmente moderna, de toda vivencia: la mirada, y el acopio de los fragmentos de la mirada, nunca pueden completarse.

14. No hay fotografía definitiva.

 

Traducción de Aurelio Major

Imagen: Jason Eskenazi, Wonderland.


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A. A

A. A

Tanto Soñé Contigo (Robert Desnos)

 

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años, seguramente me
transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

 

Versión de Aldo Pellegrini


N. K

N. K

Arte poética

Arte poética

 

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, en un rumor y un símbolo,

Ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.

 

Jorge Luis Borges


H.H

H.H

Líneas de fuga

 

                  Strangers

Where are you going I don’t mind
I’ve killed my world and I’ve killed my time
So where do I go what do I see
I see many people coming after me
So where are you going to I don’t mind
If I live too long I’m afraid I’ll die
So I will follow you wherever you go
If your offered hand is still open to me
Strangers on this road we are on
We are not two we are one
So you’ve been where I’ve just come
From the land that brings losers on
So we will share this road we walk
And mind our mouths and beware our talk
’Till peace we find tell you what I’ll do
All the things I own I will share with you
If I feel tomorrow like I feel today
We’ll take what we want and give the rest away
Strangers on this road we are on
We are not two we are one
Holy man and holy priest
This love of life makes me weak at my knees
And when we get there make your play
’Cos soon I feel you’re gonna carry us away
In a promised lie you made us believe
For many men there is so much grief
And my mind is proud but it aches with rage
And if I live too long I’m afraid I’ll die
Strangers on this road we are on
We are not two we are one
Strangers on this road we are on
We are not two we are one

K. B

K. B

 

Kate Backinsale

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Paisajes (Henri Michaux)

Paisajes (Henri Michaux)

 

Paisajes apacibles o desolados

Paisajes más del camino de la vida que

de la superficie de la tierra

Paisajes del tiempo que lentamente fluye

casi inmóvil, y en ocasiones como si se

echara en reversa.

Paisajes de fragmentos, de nervios lacerados,

de saudades.

Paisajes para cubrir llagas, el acero, el

destello, el mal, la época, la soga al cuello,

la movilización.

Paisajes para abolir los aullidos.

Paisajes como se cubre la cabeza con una sábana.

versión: José Emilio Pacheco

imagen: Floriana Barbu

D.S

D.S

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